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Desarrollo de software a la medida

Construimos sistemas alrededor de cómo trabaja tu empresa, no al revés.

Somos un estudio independiente que desarrolla software desde 2014.

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La mayoría de las empresas no necesitan un sistema nuevo. Necesitan que deje de doler una parte concreta del trabajo.

Casi siempre es lo mismo: información que vive en varias hojas de cálculo, procesos que dependen de que alguien se acuerde, o un sistema que se compró hace años y que ya no se parece a cómo trabajan hoy.

El software a la medida tiene sentido cuando ningún producto de estante encaja sin obligarte a cambiar tu forma de trabajar, o cuando lo que te diferencia de tu competencia es justo la parte que ninguna herramienta genérica cubre.

Cuando no es el caso, lo decimos. Hay problemas que se resuelven mejor con una herramienta que ya existe y una buena configuración.

Qué tipo de sistemas construimos

Empezamos por el proceso, no por el catálogo de módulos.

Estos son los escenarios más frecuentes:

Sistemas internos

Herramientas para administrar operaciones, inventarios, órdenes, clientes o proyectos.

Suelen sustituir una mezcla de hojas de cálculo, correos y mensajes que hoy funciona porque alguien la sostiene a mano.

Automatización de procesos

Tareas repetitivas que hoy hace una persona: capturar datos de un lado a otro, generar reportes, mandar avisos, conciliar información entre sistemas.

Integraciones

Conectar lo que ya tienes: ERP, punto de venta, facturación, plataforma web, servicios de terceros.

Muchas veces el problema no es que falte un sistema, sino que dos sistemas no se hablan.

Modernizar lo que ya existe

Sistemas que funcionan pero que ya nadie mantiene, que corren en tecnología vieja o que no se pueden usar desde fuera de la oficina.

No siempre hay que rehacerlos desde cero.

Cómo trabajamos

Un proyecto de software se tuerce casi siempre por lo mismo: se define todo al inicio, se desarrolla durante meses y se descubre al final que el proceso real no era el que se documentó.

Preferimos evitarlo entregando de a poco.

  1. Entendemos el proceso real

    No el que está en el manual: el que de verdad ocurre, con sus excepciones y sus atajos.

    Casi siempre esa diferencia es donde está el problema que hay que resolver.

  2. Definimos por dónde empezar

    Elegimos la parte que más duele y que se puede resolver primero, en vez de intentar cubrir todo el sistema de una vez.

    Eso permite que algo esté en uso pronto, y que lo que sigue se decida con información real.

  3. Desarrollamos por entregas

    Cada entrega es algo que se puede usar, no un avance en un reporte.

    Vas viendo el sistema funcionando durante el proyecto y puedes corregir el rumbo mientras corregirlo todavía es barato.

  4. Ponemos en marcha

    Migración de la información que ya tienes, pruebas con las personas que van a usarlo y acompañamiento durante las primeras semanas.

    La puesta en marcha suele ser la parte que peor se planea y la que decide si el sistema se adopta o se abandona.

  5. Damos soporte y seguimos

    Correcciones, ajustes y funcionalidades nuevas conforme la operación cambia.

    Un sistema interno que no evoluciona vuelve a convertirse en el problema que vino a resolver.

Con qué desarrollamos

Elegimos según lo que el sistema tiene que hacer y quién lo va a mantener después.

La mayoría de los sistemas internos viven mejor en el navegador: no hay que instalar nada, se actualizan solos y se pueden usar desde una computadora, una tablet o un teléfono.

Cuando hace falta trabajar en campo o sin señal, hacemos la parte móvil nativa y la sincronizamos cuando vuelve la conexión.

Del lado del servidor trabajamos con bases de datos, APIs y servicios en la nube, y con la infraestructura que ya tengas si prefieres no moverla.

Evitamos las dependencias que nos convierten en imprescindibles. El código es tuyo y otro equipo debería poder continuarlo.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo conviene software a la medida y cuándo comprar algo hecho?

Conviene comprar cuando tu proceso se parece al de todos los demás. Casi siempre es el caso en contabilidad, nómina o facturación.

Conviene a la medida cuando la forma en que trabajas es parte de lo que te diferencia, o cuando ya probaste con productos de estante y terminaste peleando contra ellos.

Si vemos que tu caso se resuelve con una herramienta existente, te lo vamos a decir aunque signifique un proyecto más chico para nosotros.

¿Cuánto cuesta?

Depende del alcance y, sobre todo, de cuántos sistemas tenga que tocar.

Una herramienta interna acotada y un sistema que integra facturación, inventario y punto de venta son proyectos de escalas muy distintas.

Después de una primera conversación te damos un rango y te explicamos qué parte del presupuesto se va en cada bloque.

¿Tengo que reemplazar los sistemas que ya uso?

Normalmente no.

En muchos proyectos lo que hace falta es conectar lo que ya existe, no sustituirlo.

Reemplazar un sistema que funciona es caro y arriesgado; conviene solo cuando mantenerlo cuesta más que rehacerlo.

¿Qué pasa si dejamos de trabajar juntos?

El código es tuyo y te lo entregamos documentado, en tu propio repositorio.

Procuramos no dejar dependencias que solo nosotros sepamos mantener.

Un sistema que solo puede continuar el equipo que lo hizo es un problema, no una ventaja.

¿Trabajan con empresas fuera de Sinaloa y Baja California Sur?

Sí.

Tenemos presencia en La Paz, Baja California Sur, y en Guasave, Sinaloa, pero trabajamos de forma remota con empresas de distintas partes de México y de Estados Unidos.

Para entender un proceso a veces conviene una visita, y para eso viajamos. El resto se resuelve bien a distancia.

¿Tienes un proceso que ya no da más?

Cuéntanos qué es lo que más te está costando trabajo hoy.

Podemos revisar cómo lo resuelven ahora, decirte qué parte tiene sentido automatizar primero y estimar qué implicaría.

Y si la respuesta es que no necesitas desarrollar nada, también te la vamos a dar.

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